martes, 16 de junio de 2009

Gomorra


Les voy a decir una cosa. (ojala algún día Alsina me demande por plagio)

Fernando Sanchez Dragó, en una épica entrevista a mi paisano Jesús Quintero dijo una frase de esas con las que estás tan de acuerdo y es una verdad tan grande que se te queda grabada en la mente: "España es el país con mayor número de sinverguenzas por metro cuadrado.. después de Italia, claro está".

Quizás fruto del pillaje y del amor que compartimos ambos países por no trabajar, surge esta camorra napolítana que tan bien se describe en esta película. En país que inventó las Mamma Chicho y cuyo presidente tiene dos discos en el mercado, concretamente en la región de nápoles, esta la peor cara de la tan cinematografiada mafia y en Gomorra se pretende describir el funcionamiento de estas bandas y sus focos de actuación, mucho más alla de los típicos ajustes de cuentas y tráfico de drogas.

Gomorra tiene la etiqueta puesta de ser el nuevo pelotazo del cine Europeo, una película dispuesta a hacer brillar las gafas de pasta de todo el viejo continente. No voy a decir que sea mala película, porque no lo es, pero con todas las espectativas que me crearon, terminas de verla y lo único que puedes decir es "tampoco es para tanto".

Lo más admirable de esta película es que da la sensación de que tiene un trabajo de documentación por detrás inmenso, que han sido valientes y no han querido hacer la típica película de mafiosos, con un Toni Montana ordenando asesinatos y enterrando el cuerpo en un descampado. A cosa de perder espectacularidad y a buen seguro muchos espectadores, Gomorra se adentra en el lado quizás menos conocido de los camorristas, en su organización y en sus negocios.

Todo está relatado a través de diferentes historias de algunos personajes que, a diferencia de todas las películas así, no se tienen que cruzar en ningún punto de la película (21 gramos, Amores perros, Antes de que el diablo..). De esta forma, podemos ver peleas entre clanes, como están en la alta costura, en el almacenamiento de residuos, en las drogas, prostitución, etc. La verdad es que todo sea dicho, da una visión general y atípica de un mundo que ha sido relatado 1 millón de veces, y ese punto de originalidad se agradece.

Todo en este mundo es cuestión de nombres. Que yo grabo con mi cámara en el hombro, no consigo buenos planos y se mueve: soy un cutre. Que lo hace el director de Gomorra: HIPERREALISMO. Esta palabreja quiere hacer entender que la cámara es simplemente un espectador más, que cuenta lo que pase sin tener que hacer ningún tipo de artificio o plano currado porque le resta credibilidad a la historia.

El hecho es que se consigue una verosimilitud increible, pero más que por la forma de ser rodada lo achacaría a las estupendas actuaciones (no creo que tenga sentido que busque los nombres de los actores, ya que no los vamos a volver a ver..) y sobre todo a un guión que pone en la boca de los protagonistas las palabras correctas (nada de mafiosos-filosofos). El otro punto de credibilidad lo aportan los emplazamientos, absolutamente reales donde se desarrolla Gomorra, nada de la mansión de Vito Corleone o un lago con niebla y desierto (más bonito, pero menos real).

Parece que solo he dicho cosas buenas de la película pero el hecho es que no me ha terminado de convencer, o al menos, esperaba más. Es un tanto incoherente, inconstante y tiende al aburrimiento. Hay muchas escenas eliminables y la banda sonara está compuesta por canciones italianas horteras.

Es una pena que no hayan dejado el cartel original de la película, que me parece absolutamente espectacular.

Nota: 7/10