miércoles, 23 de junio de 2010

After


Siempre pensé que si se filmara una película con unas cámaras instaladas en la cabeza de un grupo de gente mientras hace botellón sería un absoluto éxito. Mientras no convenza a ninguna televisión ni instituto de crédito nacional para que me preste dinero para hacer lo que me de la gana (tendría que preguntarle a Vicente Aranda, a Bigas Luna o alguno de estos como se hace), la mejor aproximación de mi idea es 'After', una auténtica sorpresa que encumbra a su director, Alberto Rodriguez (7 Virgenes), como de lo menos malo del cine nacional.

Julio (Guillermo Toledo), Manuel (Tristan Ulloa) y Ana (Blanca Romero) son tres amigos de la adolescencia que tienen sus vidas por separado, pero ya que de Julio visita la ciudad donde viven los otros dos aprovechan para salir juntos, recordar viejos tiempos y en general, beberse hasta la última gota y quemarse la nariz con la cocaína que puedan malcomprar.

Pero el hecho es que no es un argumento tan superficial como pueda parecer. Los tres personajes están en una edad un tanto complicada, de no retorno diría yo. El resto de vida que les quede será mas o menos igual de lo que tienen ahora mismo, y es tarde para cambiar y empezar todo desde un principio. Ninguno de los tres está contento con lo que tienen y se resisten con uñas y dientes a dar ese paso de la vida totalmente adulta, a matar al joven que llevan dentro.

Pero bueno, lo que quería decir en esta reseña es que la película es a mi juicio interesante por dos cosas. Uno, dirección. Arriesgado, muy simbólico (que conste que no he cogido ni la mitad del significado de los símbolos que expone el director: el perro, los corazones..) y la estructura narrativa que nos propone Rodriguez es más que acertada, dividiendo el metraje en una parte para cada personaje y contando lo justo de estos para que entendamos como es su vida y porque vive la noche de desfase como la vive. De esta forma, tenemos tres versiones subjetivas de la misma noche de borrachera, y entendemos perfectamente como se siente el personaje que la protagoniza. La banda sonora me ha gustado y el guión es mas que acertado y realista, incluyendo las pamplinas típicas que se dice con un 2 mg de alcohol por litro de sangre.

Y dos, los actores. Quien diría que Guillermo Toledo fuera un tío tan capacitado para el drama, realmente sobrecoge con su actuación. Igual que Tristan Ulloa, que después de enseñarnos que sabe hacer otro tipo de cosas en Lucia y el Sexo aquí también demuestra que es un actorazo, quizás en el papel más difícil de interpretar de los tres. Al personaje de la mujer no la entiendo (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia), así que no sabría decir si es problema de Blanca Romero o de una mala definición del personaje, en cualquier caso, que guapa es.

Para terminar (siempre me prometo hacer una crítica de dos lineas y acabo soltando el rollo) una película más interesante, que entiendo que pueda tocar muy muy dentro a las personas que compartan generación con los personajes principales. Dirigida valientemente, este hombre parece dispuesto a llevar a la pantalla otro tipos de historias. Chapó. 7.