domingo, 20 de junio de 2010

Nine


Reconozco que carece de sentido que haga cualquier tipo de reseña sobre un músical, porque sé de antemano que es lo que voy a decir: que me encantan. No sé si es por algún tipo de trauma infantil, porque Grease es el único VHS que me dejaban ver mis papas cuando era pequeño, o porque mi vocación frustrada es ser actor de Broadway, pero el caso es que adoro cualquier película, por mala que sea, donde los protagonistas de repente se pongan a bailar y a cantar. Ejemplos: El sabor de la sandía, porqué se frotan las patitas..

Rob Marshall dio un pelotazo bastante sonado hace unos años: Chicago. En Chicago, se contrató a dos o tres actores solventes, se plasmó una época un poco loca y se escenificaron unos números musicales bastante espectaculares y efectivos ¿Resultado? 6 oscars creo recordar. Del 2002 a 2009 ya ha pasado suficiente tiempo para que Rob se haya fundido el dinero y el público no considere que está copiándose a sí mismo si realiza la misma película, así que ¿Porque no hacerla otra vez?

Y este es el punto donde entra Nine, una película que parece haber sido pensada, escrita, dirigida e interpretada para llevarse globos de oro. En este caso, el protagonista absoluto de la historia es Guido Contini, un director hiper afamado y un poco loco (nada de extrañar teniendo en cuenta que su madre es Sofia Loren, su esposa Marion Cotillard y su amante Penelope Cruz) que pasa por una crisis creativa a 10 días de empezar su gran producción: Italia. En el desenfrenado y loco ambiente de la preparación de la cinta, Contini ve pasar (y cantar) a las que han sido principales mujeres de subida, y claro, cada una tiene un número músical.

Como he dicho antes, me ha encantado. Supongo que el nivel del 2002 sería aún peor que el de 2009 y por eso no habrá tenido tanto reconocimiento a nivel de premios, pero el caso es que a mí me ha parecido una película trepidante, entretenidísima y que consigue trasladar al otro lado de la pantalla el agobio y la locura de su protagonista. Quizás donde flaquee sea en los números musicales, ninguno especialmente memorable, y esto no es baladí si tenemos en cuenta que estamos ante un músical.

Me ha encantado la Italia que se ve reflejada en la película, estereotipada pero con infinita clase, le viene como anillo al dedo para ambientar un músical, me ha encantado la forma de combinar los momentos más cómicos con los mas dramáticos, y sobre todo, por encima de todas ellas, para mí, lo mejor de la película es la actuación de Daniel Day-Lewis, que borda el papel de Guido, sorprende el cambio tan radical de registro respecto a lo que nos tiene acostumbrados.

Conclusión: Una película muy buena, que estaba destinada a arrasar y quizás no lo haya conseguido porque se parece demasiado a Chicago y pierde ese factor sorpresa, o porque los número musicales no están perfectos, pero que en cualquier caso merece la pena ver solo por el desfile de bellezones de todas las épocas, por la actuación de Daniel Day-Lewis, por la ambientación y por su parte cómica/de enredo.

Por cierto. ¿Es esto un remake en forma de músical de ocho y medio?