martes, 19 de octubre de 2010

The cove


Flipper. Mi amigo Flipper se llamaba la serie, o algo así. ¿sabéis qué? que Flipper se suicidó. Como para todo cetáceo, y a diferencia de los humanos, para Flipper tomar aire era un acto consciente , y ella un buen día decidió dejar de respirar, y morirse. Porqué estaba agobiada, estresada y triste.

O al menos esto es lo que defiende esta película, The Cove, ganadora del oscar al mejor documental en 2010. Como todo buen documental que se estila últimamente, el objetivo claro de The Cove es formar una opinión al espectador, y en este caso, se quiere quitar la venda de los ojos al despreocupado ciudadano en dos cosas: 1) la industria billonaria del ocio que generan los delfines y sobre todo 2) lo que sucede en una pequeña cala de Taiji, Wakayama (Japón). Un sitio vetado para las cámaras, activistas y toda persona ajena al circulo muy cerrado de pescadores japoneses donde se matan a base de clavarles un palo afilado en el lomo a unos 23.000 delfines anuales.

Bien, si hubiera que definir en una palabra la película sería sobrecogedora. Te van soltando poco a poco pequeños detalles de cuan cabrones son los japones y tal, y la película va creciendo en cuanto a intensidad hasta llegar al punto álgido, precisamente al final, donde se muestran una serie de escenas que se quedan grabadas a fuego en la retina, y con la impresión de que por mucho mucho tiempo. Creo que todo el mundo sabe de qué imágenes hablo porque de hecho han dado la vuelta al mundo, chapó por el equipo del documental que ha sabido destaparlas.

Pero independientemente del efectivo resultado final, hay que reconocer que el documental está muy bien planteado y montado como película. Al más puro estilo 'Ocean 13's' van formando un equipo y superando pruebas cada vez más difíciles: trasladar el material de filmación a japón, colarse en la cala, disimular cámaras en piedras, meter un hidrófono sorteando la seguridad.. En fin, que aparte de las charlas, entrevistas y datos típicos del género hay un componente de 'acción' por así decirlo que le da un aire bastante fresco a un género bastante propenso a hacer que me quede dormido.

Y hablando de las charlas, entrevistas y datos.. se dicen muchas cosas interesantes. Para empezar que la carne de los 23K delfines que se cazan ilegalmente en Taiji se distribuye como carne de ballena, y que los niveles de mercurio y contaminación de están a la altura de las uñas de McGuiver. 

¿Porqué se hace esto entonces? Pues eso me ha parecido francamente lo más interesante de la película, ellos defienden que por encima de los motivos económicos están los sociales, y que lo consideran una forma de rebeldía hacia un occidente que les ha impregnado hasta los huesos y siempre le dice lo que tiene que hacer. No sé.. 

¿Y como se hace eso? Interesante también, existe una comisión a nivel mundial que regula la caza de cetáceos y Japón, por lo visto, se encarga de untar con manteca a países que ni les va ni les viene el asunto (algunos africanos y otros caribeños). Es curioso ver un centro pesquero abandonado en Antigua financiado por Japón y actualmente usado para almacenar pollo..

Y bueno, de forma constante en toda la película se habla del negocio de los delfines en las atracciones de todo el mundo, como tienen que mezclar su comida con medicamentos anti-estrés para que puedan soportar el confinamiento y el ruido de su hiper-sensible oido. Creo que se mete en terrenos un poco más resbaladizos, cuando habla sobre la consciencia de sí mismos que tienen estos animales y su capacidad de comunicación con los seres humanos..

Resumiendo, una película excepcional, que combina una labor de investigación impresionante con buenas reflexiones sobre el maltrato animal y que para colmo se narra con suspense, acción y de una forma muy dinámica. ¿El problema? Si le tuviera que poner alguno, es que yo ya no me creo nada. De nadie. Sin tener ningún argumento para rebatir nada de lo que dice te da la impresión de que están siendo bastante maniqueos y un pelin sensacionalista a veces. Uno sale con la certeza de que los japoneses son más cabrones de lo que parecen y con una duda ¿Y qué diferencia hay en lo que hacemos con los delfines y el resto de los animales? Nuestra compasión no puede depender únicamente de la inteligencia del animal que acuchillemos.. ¿no?

En cualquier caso, y como dice el narrador, si no somos capaces de resolver esto ¿como vamos a resolver nada más importante?