martes, 13 de julio de 2010

Una educación


Necesito ver apresuradamente la mayor cantidad de películas posibles con una calidad aceptable para olvidar 'Eclipse', así que la primera ha sido esta 'An education' que viene precedida de muy buena críticas e innumerables premios y candidaturas, sin ir más lejos, oscar a la mejor película 2010.  Y será porque nunca le he pillado ni le pillaré el rollo a los ingleses, pero el hecho es que a mí, particularmente, no me ha parecido para tanto..

Jenny es una niña de 16 años que vive en el gris London de los 60 y está enamorada de la cultura francesa y todo lo que esto representa. Estudia como una condenada para ir a Oxford y convertirse en alguien de provecho, pero su vida cambia radicalmente cuando conoce a David, un hombre culto, guapo y elegante que está dispuesto a ofrecerle todo lo que ella siempre anheló. Todo se empieza a joder un poco cuando Jenny va conociendo a David, a que se dedica y tiene que elegir entre lo que le dice el corazón y lo que le dice su cabeza. David es judio, y lo digo únicamente como dato sin ánimo de establecer ninguna relación de causalidad entre ser judio y ser un sin verguenza con una habilidad innata para hacer negocios chungos..

A destacar: ambientación. Como molan las películas de otra época y poder trasladarte sin salir de casa e imaginarte como era la ciudad y, sobre todo, la sociedad inglesa en el año 1961. En este sentido, la película está más que lograda, mostrando así como el que no quiere la cosa como era la típica familia pobre, como eran sus valores, como era el ambiente cool y como eran sus valores. Mucho machismo y mucho tabaco, muchos prejuicios con otras razas y con todo lo que se saliera del manual del buen inglés.

La película habla sobre el sueño de Jenny, sobre que no es oro todo lo que reluce y sobre que no hay atajos para conseguir lo que uno quiere, pero en mi opinión, tampoco desarrolla en exceso ninguno de estos temas y sobre todo acaba muy precipitadamente, con un desenlace un tanto predecible y un final de cuento de hadas que no le pega demasiado a una historia que hasta el momento ha sido dura y realista.

Eso sí, por encima de todo lo demás lo que es absolutamente deslumbrante en esta película son las actuaciones. Sobre todo la de la actriz protagonista, Carey Mulligan, que empieza la película siendo una niña y acaba siendo una mujer (sé lo que estáis pensando, pero me refiero también desde un punto de vista psicológico). Da gusto en ella ver la sorpresa, el enamoramiento más ciego, los nervios, la inseguridad y la decepción y no he visto a Sandra Bullock en The Blind Side, pero desde luego, lo considero un papel de oscar. Pero todos, desde el seductor Peter Sarsgaad hasta el anticuado padre Alfred Molina, que no sabe como educar a su hija ni como comportarse con alguien de un nivel cultural mayor.

Me esperaba más, y su final apresurado con moralina incluida no me ha terminado de convencer, pero en cualquier caso entiendo que es una película recomendable simplemente por verla actuar, por la recreación de la época y por ver en pantalla ese debate entre el mundo más costumbrista y tradicional y entre la supuesta élite y su supuesta superioridad moral.