sábado, 25 de julio de 2009

Brüno

Tras Ali G anda suelto y sobre todo Borat, el nuevo trabajo de Sacha Baron Cohen (vaya crack quien le puso el nombre) se esperaba con una espectación desmedida, y con razón. Personalmente, no había visto nada tan irreverente y descarado desde South Park, haciendo uso de un humor siempre muy cerca de la línea (a veces más alla) que delimita el mal gusto.

Bruno, según sus propias palabras, es el austriaco más incomprendido tras Hitler. Le echan de su programa de moda en su país y decide viajar a Estados Unidos en busca del éxito y sobre todo, la fama. De esta forma, se repite la exitosa fórmula de Borat, con un personaje liándola en USA y poniendo en apuros a la gente, que no sabe donde meterse.

Pero a diferencia de su anterior trabajo, aquí se nota más el truco. Todo está hecho en plan cámara oculta para filmar las reacciones de la gente ante la forma de actuar del personaje principal, pero aquí todo es bastante menos natural, hasta el punto de que en todo momento estás sospechando si es verdad o se trata de un montaje.

Respecto al humor, lo dicho, golfisimo. Una nueva vuelta de tuerca más y, aunque no soy nada tolerante con la hipersensibilidad de mucha gente, entiendo que habrá ciertos colectivos a los que la película le siente como una patada en el estómago. No hablo de los gays, ni de los afro-americanos, ni de la sociedad estadounidense en general. A todos se les da mucha caña pero bueno, con saber reirse de uno mismo y saber que la película esta simplemente destinada a buscar sus cosquillas es suficiente.

Hablo de que uno de los esqueches de Bruno es nada más y nada menos que intentar solucionar el conflicto Palestino-Isrraelí. No es la parte de la película donde se haga especialmente más sangre pero creo que hay temas de los que simplemente no se puede hacer comedia. En fín, de todas formas no dura mucho..

En Borat prácticamente en todas las situaciones te partías de risa y el personaje no paraba de sorprenderte. Este es un punto en el que falla Bruno. Una vez pasado el shock inicial (y una introducción de nuevo magistral) el personaje no da tanto juego como el reporter Kazajo. Vale, es guay, ¿y? Aunque hay momentos en los que se te saltarán las lágrimas, hay largos tramos de la película bastante fallidos que hacen bajar muchos puntos al resultado general.

De todas formas te ríes bastante, que al fin y al cabo es a lo que hemos venido, ¿no? La principal baza de Bruno, por lo que todo el mundo la quería ver, se ha convertido en su mayor problema. Si la comparamos con el trabajo anterior del cómico británico (se hace raro ver esas 2 palabras juntas) Bruno queda en pañales.

Entretenida y graciosa, pero no tanto como su predecesora. Apta para quien quiera ver un humor gamberro, de hecho la recomendaría porque tanto atrevimiento rara vez se suele ver en la pantalla grande. Surge la duda de que hará Sacha cuando se le acaben los personajes que pasear por EEUU, pero mientras llega ya estamos esperando su próximo trabajo.

Nota: 6/10