martes, 14 de julio de 2009

¿Hacemos una porno?

Kevin Smith tiene lo que tantos directores buenos: o lo adoras, o le odias, pero creo que habrá muy poca gente que se quede en el termino medio. Quien viera Dogma, por ejemplo, tiene dos posibles frases para decir cuando termine, o "vaya obra maestra del humor", o "vaya sucesión de gilipolleces sin sentido". Que conste que me hallo entre los segundos y que 'Bob el Silencioso' nunca ha sido santo de mi devoción, y que si sigue haciendo películas como está, nunca lo va a ser (tampoco creo que a él le importe demasiado).

Zack y Miri son amigos desde la facultad, comparte piso y tienen una confianza tremenda (de esas que forjaron la frase hecha 'La confianza da asco'). Como él trabaja en una cafetería y ella no hace nada, se ven en serios problemas económicos para poder seguir pagando las facturas. A él se le ocurre que una buena idea para salir de la situación podría consistir en rodar una película porno juntos...

Que conste que la idea no es tan original como pueda parecer en un principio. Jeffrey Leon Bridges (que debería tener una estatua en cada pueblo por el Gran Lewosky) ya rodo una película hace tiempo con un parecido más que razonable al argumento que os he puesto arriba: 'Los magnates del sexo'. Es una tremenda casualidad que yo haya visto esa película y me hace pensar hasta que punto estamos engañados cada vez que pensamos que una película tiene un argumento diferente u original...

Bueno, empezemos a rajar. Lo bueno que tiene esta '¿Hacemos una porno?' es que hace un periplo por los dos estilos de cine en los que se ha especializado Kevin Smith. Por un lado, un humor directo, gamberro, escatológico, descarado y demás eufemismos que queramos inventarnos para no decir las palabras grosero, burdo, estúpido y simplón. La primera hora es una comedia de este estilo, al más puro estilo "Jay y Bob el Silencioso Contraatacan" y pienso que es la mejor mitad. Sin tener porque renunciar nunca a ello, me parece algo triste que el principal recurso de una película para hacer reir sea la utilización de la palabra "follar" y derivados, y el uso de excrementos..

Pasemos a la segunda parte. Esta parte de la película (desde que el protagonista se afeita, por si la quereis quitar) podemos encuadrarla en esta segunda etapa del director que ha iniciado recientemente ("Una chica de Jersey") y que a buen seguro los historiadores del mundo del cine definiran como 'Etapa de la morcilla'. De repente y sin avisar, de comedia pasamos a comedia-romantica-ñoña-adulcorada. Sinceramente las dos partes por separados me parecen películas normales, buenas en su estilo..

Pero el hecho es que la mezcla de estas dos mitades bien diferenciadas no cuaja ni con cola. Los que hayan ido al cine para ver gamberradas, tacos y tetas quedaran defraudados con la segunda parte y los que hayan ido para ver una historia de amor dudo mucho que aguanten la primera.

Algo parecido pasa con el duo de protagonistas Seth Rogen y Elizabeth Banks, que funcionan bien por separado pero como pareja en pantalla tienen todo lo contrario a lo que se suele llamar química o feeling. En cualquier caso diria que él cumple mejor con la parte cómica y ella en la romantica.

Poco más que añadir, bien para pasar un rato divertido, perfecta película de video-club y poco más.

Nota: 4/10