miércoles, 15 de julio de 2009

Mi nombre es Harvey Milk

Coincidiendo con la semana del orgullo gay me ha dado por ver la película que a buen seguro se podría convertir en un icono del colectivo. Muy pocas películas consiguen hacer una crítica social sin que esta parezca maniquea ni sectaria. Muy pocas película que no sean blockbusters consiguen asombrar por sus efectos especiales. Muy pocas actuaciones consiguen justificar por si mismos el visionado de la película. Milk consigue todo esto y mucho más, pasen y vean..

Harvey acaba de cumplir 40 años. Es gay (algo no demasiado fácil en €€UU en los 70) y no ha hecho nada en su vida. Conoce en la parada del metro a Scott (James Franco) y ambos emigran a Los Angeles para montar un pequeño negocio de fotografía. Harvey Milk se mete en política con el objetivo de cambiar las cosas, pero no hará mas que encontrarse piedras en el camino..

Todo basado en hechos reales. Es una pena que esta película se viera eclipsada en los oscar (solo se llevo dos) por Slumdog, porque estoy convencido de que si no hubiera salido a la luz la joya de Dany Boyle hubiera sido la gran triunfadora de la noche.Solo diré las dos cosas de esta película que le hacen sobresalir, en convertirse en uno de los mejores Biopics que he visto.

Uno: Dirección. No voy a ser yo quien descubra ahora que Gus Van Sant es un prodigio del mundo del cine. Quien no lo tenga muy claro, que se alquile un día Elephant y El indomable Will Hunting. El caso es que aqui vuelve a hacer de las suyas. Por un lado consigue recrear un ambiente, el pulso de una ciudad en una epoca determinada (LA - años 70). Revueltas en la calle, conversaciones.. todo esta bastante logrado para que te sientas te traslades al momento y al lugar y te sientas parte del movimiento, o al menos, comprendas perfectamente lo que persiguen y empatices con ellos.

No sé si ha desempolvado alguna vieja cámara de la época o ha sido el trabajo de photoshop de un becario de la Universal, pero el hecho es que las imagenes parecen haber sido rodadas en la década de los 70, incluso llegandose en algún momento a mezclar con imágenes de le época de verdad sin notar el espectador ningún cambio importante. Esto, al mas puro estilo Forest Gump, le da aún más credibilidad y rigor a una película que ya lo tiene de por sí.

Dos: Sean Penn. Mira que me gusto la actuación de Mickey Rourke en el luchador, pero creo que Penn es justo ganador del oscar a la mejor actuación del año. No solo la personalidad de Harvey es creible, la transformación es total en uno de los actores más camaleonicos de Hollywood, desde la forma de hablar, de vestir, gestos, andar, etc. Además es todo lo contrario de lo que se suele calificar como un personaje plano, porque desde ser un tirado a un representante electo de la ciudad de LA hay un trecho.

En definitiva, de lo mejorcito del año. Una película para enmarcar que a buen seguro volveré a ver.

Nota: 8/10