lunes, 10 de agosto de 2009

Red de mentiras

Parece que Syriana está creando escuela. Películas super-complejas, que muestran solo una parte de situaciones más complejas todavía, metrajes de 3 horas, predominio del amarillo-oriente-medio, explosiones, atentados, mentiras y confusión entre buenos y malos. No me parece mal este tipo de películas, pero si con la cajita del DVD vinieran una especie de preescripción médica estoy seguro que no se recomendaría ver más de una de estas cada año.

Porque acabas embotado. Embotado, saturado, deseando que la historia se simplifique y sobre todo deseando darle la razón a algún personaje en la cinta, ponerse de su lado. He aquí el principal mérito de esta 'Red de Mentiras', que tras el análisis que hace de la guerra de Irak y de la guerra contra el terrorismo en general la única conclusión que puedes sacar en claro es que aquí no hay ningún santo, así que quien espere ver una americanada que termine con la bandera de rayas y estrellas ondeando sobre el cielo azul que se busque otra película.

Bueno, voy a intentar esbozar el argumento porque contarlo con detalle es prácticamente imposible. Rosell Crow dirige desde Langlie (que todos sabemos gracias a Mission Impossible que es la sede central de la CIA) las operaciones en oriente medio. Leonardo Dicaprio es su delfín y está a pie de calle realizando el mismo trabajo, es decir, buscando información, detectando pisos francos, frustrando atentados, etc. Para pillar a un terrorista gordo, no tienen otra idea que simular la existencia de una nueva célula para que los malos se pongan en contacto con ella..

Entiendo que es una de esas películas en las que se nos dice que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero el hecho es que hay algunos detalles que parecen muy muy verosímiles. Además, pequeñas cosas como el uso de una tecnología avanzada pero real añaden cierto de realismo. No es una película que destaque especialmente por la historia, ni por las escenas de acción, ni por la dirección, pero el hecho es que ningún aspecto desentona y no hay pata por donde atacarle (al menos yo, no se la he encontrado).

Sin duda, lo más destacado de esta película son sus actuaciones. No hay que olvidar que el duo protagonista es nada más y nada menos que Rosell Crow y Leonardo Dicaprio, dos actores de los que a buen seguro sacaran colecciones con sus películas dentro de 40 años, dos actores que han escogido carreras similares (películas serias, comprometidas y de calidad) y que, algún día, serán dos grandes mitos del cine. Esta película no es una excepción y cada uno borda su papel, especialmente el australiano, que se podría decir que hace el papel de "malo" y consigue que el espectador le coja manía nada más empezar la cinta (algo que sí os fijáis, no consiguen tantos malos)

Ritley Scott no dirige tonterías, Crow y DiCaprio no se meten en tonterías y el resultado no podía ser otro: una película seria, muy bien llevada y muy bien interpretada. Quizás el único punto débil sea lo que comenté en un principio, que exija demasiada atención al espectador. En cualquier caso, de notable alto y de lo mejorcito del año, ya veremos en los Oscars..